Bragas menstruales de poliéster: qué hace y cuándo es un problema

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El poliéster aparece en la composición de casi cualquier braga menstrual, y mucha gente lo busca con la sospecha de que es «lo malo» de la prenda. Vale la pena aclarar qué hace exactamente ahí, porque no es lo que suele pensarse.

Qué papel tiene el poliéster

En una braga menstrual el poliéster está en dos sitios, y en ninguno de los dos toca la piel:

  • En el núcleo absorbente, solo o mezclado con microfibra. Es la capa que retiene el flujo.
  • En la membrana impermeable, normalmente como poliuretano laminado sobre poliéster. Es lo que impide que traspase a la ropa.

La capa que sí toca la piel es otra: algodón o bambú en la mayoría de modelos. Así que una braga que se vende como «de algodón» lleva poliéster dentro, y es normal que lo lleve.

¿Es un problema para la piel?

Si está donde debe estar, no: no hay contacto. El problema aparece cuando el poliéster está también en la capa interior, cosa que pasa en los modelos más baratos para abaratar la prenda. Ahí sí: transpira poco, retiene humedad y calor, y eso es terreno abonado para irritaciones y hongos si pasas muchas horas con ella.

Cómo distinguirlo sin volverte loca: si la ficha no menciona algodón ni bambú por ninguna parte y solo habla de poliéster o «fibra sintética», lo más probable es que la capa interior también lo sea. Por precio suele cantar: por debajo de 10 € el par es raro que lleve otra cosa.

Lo que sí deberías mirar

  • Que la capa interior sea algodón o bambú, sobre todo si tienes la piel reactiva o infecciones de repetición.
  • Los mililitros de absorción, que es el dato que de verdad compara entre marcas.
  • Las certificaciones, si te preocupa qué llevas puesto: lo tienes en bragas menstruales ecológicas.
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